¿Cómo afecta el alcohol a nuestra capacidad de conducción?

No es de extrañar que el que bebe y conduce tenga muchas posibilidades de sufrir o causar accidentes. El alcohol produce alteraciones muy evidentes en tu comportamiento y afecta a casi todas las capacidades psicofísicas necesarias par una conducción segura.

A partir de una alcoholemia de 0,5 g/l los efectos del alcohol son evidentes para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, ya hemos comentado cómo por debajo de ese nivel de alcohol en sangre puede haber ya un mayor riesgo de accidente.

Además, por debajo de la tasa legal el conductor no suele ser consciente del riesgo al que se expone y no toma las precauciones adecuadas, por lo que puede aumentar su nivel de tolerancia al riesgo.

Los efectos que el alcohol puede producir en el conductor son muy numerosos y muy variados en función del nivel de alcoholemia. Sin embargo, a continuación destacaremos únicamente las alteraciones más habituales y más peligrosas para la conducción de vehículos que pueden producirse con el consumo de alcohol.

REPERCUSIONES SOBRE EL COMPORTAMIENTO

Una persona que ha bebido…

  • Infravalora los efectos y las alteraciones que el alcohol tiene sobre su rendimiento en la conducción (por ejemplo, el típico “yo controlo”).
  • Suele tener una falsa seguridad en sí mismo y sobrevalora su capacidad para la conducción, lo que le llevará a tolerar un mayor nivel de riesgo.
  • Disminuye su sentido de la responsabilidad y de la prudencia.
  • Puede aumentar las conductas impulsivas, agresivas y descorteses.
  • Comete muchas más infracciones.
  • Un conductor bajo los efectos del alcohol: a) infravalora la influencia que esta sustancia tiene sobre su organismo, b) asume mayores riesgos, c) es menos prudente, d) es más irresponsable, y e) comete más infracciones.

ALTERACIONES EN LAS FUNCIONES PERCEPTIVAS

Bajo los efectos del alcohol…

  • Se reduce el número de movimientos oculares y estos son más lentos, por lo que recogemos menos información del entorno y esta es de peor calidad.
  • Se perciben peor las luces y las señales, especialmente cuando estas son de colo rojo.
  • Se deteriora la convergencia ocular, necesaria para calcular correctamente las distancias.
  •  Es más difícil calcular adecuadamente la velocidad propia y la de los otros usuarios de la vía.
  • Aparecen problemas de acomodación ocular a los cambios de luz, por lo que se pueden producir deslumbramientos con mayor facilidad.
  • El campo visual se reduce, por lo que el efecto de visión en túnel puede producirse con más intensidad.
  • La fatiga ocular puede aparecer con facilidad y se producen problemas para mantener la concentración visual.

ALTERACIONES EN LA ATENCIÓN

Si bebes y conduces…

  • Tu capacidad para atender a dos fuentes de información a la vez queda gravemente alterada, lo que resulta peligroso especialmente en situaciones complejas (por ejemplo, en las incorporaciones o donde hay mucho tráfico implicado).
  • Tu atención se focaliza en el centro del campo visual, por lo que es más difícil percibir los elementos que hay en los bordes de la vía.
  • Te será mucho más difícil mantener un nivel de atención adecuado durante un tiempo prolongado.

Daniel Sisso Productor Asesor de Seguros. Docente.

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