El seguro, gasto o inversión?

Una de las cosas que distingue a los países desarrollados de otros, es la cultura de previsión. La capacidad de la gente no sólo para adaptarse, sino prepararse para la adversidad. Como sociedad, hemos desarrollado distintas herramientas para protegernos ante eventos que pueden dañar seriamente nuestro patrimonio y destruir, en un instante, lo que hemos construido en años con mucho esfuerzo.

Pensemos simplemente en la gente que lo ha perdido todo en un incendio, robo o una contingencia climática. Para muchas familias, su hogar y lo que está dentro de él es lo único que tienen. En otros casos, es el pequeño negocio que le da de comer a su familia. Lo triste es que ni siquiera 5% de ellos tiene un seguro que los proteja si algo sucede. Y de ese porcentaje, apenas un puñado tendrá una cobertura realmente adecuada.

Muchas personas, sin embargo, piensan que protegerse es un gasto no esencial o del cual es mejor prescindir. Es más fácil pensar: “es muy difícil que suceda” o “a mí no me va a pasar” o “si pasa, ya veré lo que hago”. O peor aún: “Dios proveerá”.

Hoy tenemos las herramientas que nos permiten proteger adecuadamente lo que más nos importa. Si decidimos ignorarlas o no usarlas, tenemos que tener claro que es una decisión que muchas veces afectará la vida no sólo de nosotros, sino particularmente de las personas a las que más amamos (no sólo la pareja y los hijos, sino otros familiares y amigos que se sentirán en la obligación de ayudarnos).

¿Qué es un seguro y cómo te da certeza?

Un seguro es un mecanismo de transferencia de riesgos que nos permite intercambiar incertidumbre por certeza.

A través de pagos periódicos (la prima anual del seguro), que podemos integrar en nuestro presupuesto, tenemos la certeza de que en caso de presentarse el evento cubierto en el contrato, que podría tener consecuencias catastróficas para nuestro bolsillo y para nuestra familia (evento incierto), recibiremos la indemnización correspondiente.

Ahora bien, un seguro es un contrato en el cual ambas partes asumen derechos y obligaciones. Es importantísimo leerlo y saber lo que estamos comprando, es decir, tener claras nuestras obligaciones y lo que podemos esperar.

Los productos de las distintas compañías no son iguales y una pequeña distinción puede hacer una gran diferencia a la hora de la indemnización. Lamentablemente muchas personas comparan sólo precio, pero no condiciones. Por ello resulta importante contar con el asesoramiento profesional de un Productor Asesor de Seguros. Porque con un Productor Asesor de Seguros, siempre es más seguro.

Aporte de Nuestro Presidente Daniel Sisso 

ES UN CONSEJO DE APAS CUYO consultas@apascuyo.org.ar / www.apascuyo.org.ar

Laura Portillo Prensa Apas Cuyo

 

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